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17 junio, 2024

Sumar evita el choque con IU Andalucía y da a sus socios derecho a veto en las federaciones

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Sumar evita que su I Asamblea el 23 de marzo sea escenario de división, después de que IU Andalucía amenazase con llevar a votación, en caso de que no se aceptaran, una batería de enmiendas dirigidas a que los partidos aliados ganaran peso en el diseño de sus federaciones territoriales.

La plataforma de Yolanda Díaz ha negociado con IUCA las modificaciones que habían reclamado y han llegado a un acuerdo, por el que Sumar da a sus socios poder de veto en la elección de las direcciones autonómicas. Una fórmula que, sostienen en la dirección andaluza de IU, será además una «solución» para las tensiones que existen también con otras formaciones territoriales como Más Madrid.

Yolanda Díaz en un acto de Sumar.

Yolanda Díaz en un acto de Sumar. / EFE

El documento presentado en un primer momento establecía que la dirección estatal de Yolanda Díaz tendría que validar el 70% que le correspondía a Sumar en los grupos territoriales -de carácter provisional, elegidos para pivotar las primarias de finales de año donde se elijan definitivamente-. Este planteamiento levantó ampollas no sólo en Izquierda Unida, que tiene una importante implantación territorial en Andalucía, con un millar de concejales, sino también dentro de propios sectores de Sumar, donde denunciaron el «hipercentralismo«, al no dar poder de maniobra alguno a los territorios.

«Consenso»

En la nueva versión del texto, publicado a última hora de este viernes, el partido de Díaz asume parte de estas tesis y encuentra una fórmula que ha servido a IUCA para ver reflejadas sus pretensiones y retirar las enmiendas que, de llevarse a votación, podrían haber tensionado a Sumar en su propia asamblea de nacimiento.

La solución alcanzada fija que, mientras el 30% de las direcciones están reservadas para puestos de «libre elección» por parte del resto de formaciones, el 70% de la estructura territorial, tanto a nivel autonómico como provicional, serán elegidas «por consenso con todos los componentes de Sumar«, incluyendo aquí al resto de actores políticos de cada lugar, y suprimiendo la validación por parte de la dirección nacional.

Yolanda Díaz junto a Toni Valero, Iñigo Errejón o Inmaculada Nieto en la campaña de las andaluzas, en 2022.

Yolanda Díaz junto a Toni Valero, Iñigo Errejón o Inmaculada Nieto en la campaña de las andaluzas, en 2022. / EFE

De esta manera, para que Díaz pueda desplegarse territorialmente en las distintas regiones, tendrá que contar con el aval de IUCA/PCA e Iniciativa del Pueblo Andaluz, en el caso de Andalucía; o con el de Más Madrid, en el caso de la Comunidad de Madrid, así como Contigo Navarra, en caso de abrir federaciones en la Comunidad foral.

Acuerdo o primarias

En caso de no alcancazarse un acuerdo con los distintos actores, se abrirá una votación bajo el precepto de «una persona un voto» por parte de las personas inscritas en Sumar, abriéndose la posibilidad de que otras formaciones alcancen acuerdos con la plataforma de Díaz para que su militancia tenga los mismos derechos en estos procesos.

Desde un primer momento, Izquierda Unida puso en cuestión el sistema de porcentajes planteado por Sumar, y la construcción de las federaciones territoriales se convirtieron en el principal escenario de batalla a la hora de construir la nueva organización. Más Madrid también mostró sus recelos ante la posibilidad de que Yolanda Díaz crease estructuras paralelas en la Comunidad de Madrid, algo que han abordado en los últimos días en negociación del acuerdo bilateral.

PCA, protagonista

La dirección andaluza de IU fue protagonista en estas negociaciones, e impulsó cinco enmiendas para forzar a una negociación con la dirección de Yolanda Díaz. En caso de que Sumar no accediera a acordar, debería enfrentarse a la votación de estas enmiendas en la propia Asamblea de Sumar el próximo sábado 23 de marzo.

Un escenario nada conveniente para la nueva plataforma, puesto que haría visible la división en su primer acto orgánico y podría arriesgarse a perder el examen en las urnas, en caso de que votase masivamente la militancia de IUCA/PCA -algo para lo que el partido ya estaba preparado-.

Yolanda Díaz junto al portavoz del partido, Ernest Urtasun.

Yolanda Díaz junto al portavoz del partido, Ernest Urtasun. / EFE

En las filas de Díaz llevan semanas defendiendo que la estructura del 70/30 es inamovible. Rectificar una de las grandes líneas del documento supondría casi una enmienda a la totalidad del proyecto, que saldría debilitado incluso antes de echar formalmente a andar. Pero había que buscar un acuerdo con IU Andalucía tras la demostración de fuerza que exhibió en los 12 debates organizados por Sumar en las siete provincias andaluzas, que fueron copados por militantes del partido, reflejando así el peso que tienen en el territorio.

En los últimos días Sumar se había abierto a flexibilizar su porcentaje correspondiente, abriéndose a ampliar la presencia de otras organizaciones en este 70% incluyendo a militantes de otros partidos, tal como avanzó este medio. Pero más allá de esta propuesta, que hicieron llegar a través de intermediarios andaluces, no fue hasta este jueves cuando la dirección de Yolanda Díaz se puso en contacto directo con la dirección andaluza de Izquierda Unida para abordar la cuestión. Una vez abierta esta línea, hubo predisposición por ambas partes de evitar el choque y en apenas 24 horas lograron un acuerdo por el que IUCA retiró las cinco enmiendas que ponían en jaque la unidad de la I Asamblea.

«Soberanía territorial»

En la dirección andaluza de IU se mostraban visiblemente satisfechos con el acuerdo alcanzado, al considerar que beneficiaría a todos los partidos aliados de Sumar y que sentaba un «modelo político y democrático» de la organización, dando peso a los territorios y partidos en la confección de la organización confederal.

Así, destacan que mediante estos cambios han dotado de «soberanía territorial» a Sumar, frente a las dinámicas que venían impulsada en los últimos años por la llamada nueva política e iniciada por Podemos, que impulsaba desde Madrid a sus direcciones autonómicas. Consideran además que la «solución andaluza» da también respuesta a los frentes abiertos con otras formaciones aliadas como Más Madrid o los Comuns. Caso distinto es Compromís, que ha rechazado participar en la construcción del partido de Yolanda Díaz.

Aunque la Asamblea del próximo sábado aprobará las bases políticas y organizativas de la plataforma, no será hasta una nueva Asamblea fundacional en otoño cuando se concretará el modelo en los nuevos estatutos del partido, donde se detallará el encaje del resto de formaciones y el diseño de estructuras. Un proceso largo en el que, tras un intenso tira y afloja, IU y los territorios han ganado la primera batalla.

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