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24 junio, 2024

Paro de maestros: la docente de escuela pública que critica las huelgas y pide una ley urgente para impedirlas

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Otro paro docente volvió a complicar las clases este jueves. Es el cuarto en cinco meses, contando el impulsado por la CGT que afectó particularmente el transporte y, por lo tanto, la movilidad de los maestros. Los motivos de esta nueva protesta son varios: el salario mínimo congelado ($250.000), obras paralizadas y la eliminación del Fondo de Incentivo Docente (Fonid), entre otros reclamos.

La medida, a diferencia de las anteriores, abarcó todo el país, y contó con el apoyo de profesores universitarios. Como cada docente tiene libertad de apoyar o no, la adhesión en CABA fue disparar. Esa disparidad responde, en parte, a las consecuencias educativas y emocionales que dejó la pandemia en los chicos, con estadísticas alarmantes en cuanto al nivel educativo. En respuesta, cada vez más docentes se animan a levantar su voz a favor de declarar la educación como esencial, y así garantizar el derecho de los chicos a mejor educación, sin interrupciones.

Vanina Casali, directora de la Escuela Primaria Común 9 «Juan Crisóstomo Lafinur», es una referente de esta postura. Es conocida por opinar abiertamente sobre el tema y criticar los paros docentes. Con varias décadas de profesión, dueña de una currículum ejemplar, Casali mostró siempre un compromiso total con la educación. Nunca paró y la escuela que dirige siempre garantiza las clases. Asegura que en esta última huelga sólo dos docentes no se presentaron a trabajar, de los 50 que enseñan en su institución. Apoya encendidamente una ley de educación esencial, y para ella es evidente que los paros no sirven y son contraproducentes, perjudiciales para los alumnos.

«Nosotros siempre tuvimos clases porque nuestra creencia es que las escuelas tienen que estar abiertas, garantizando la presencia de los chicos en las aulas. El derecho del menor a tener educación está por encima del derecho del adulto, está antes que un trabajador. Prima el derecho del menor a tener una educación de calidad. Donde la trayectoria escolar no sea interrumpida. Con los paros se interrumpe esa enseñanza, se perjudica», opinó Casali.

Es contundente con sus respuestas y firme en sus opiniones. Para ella hay que todo en los alumnos. «Yo creo que cualquier paro afecta el futuro de los chicos y de la sociedad. Porque los chicos son el futuro de la sociedad. La educación es la base de la civilización. Si no educamos es imposible que podamos salir adelante en nivel educativo».

Casali critica los paros y pide una ley urgente para impedirlos. Casali critica los paros y pide una ley urgente para impedirlos. Escucharla expresar estas ideas sorprende. No es común que una docente critique abiertamente los paros. En general, suele ocurrir lo contrario. Si bien puede que exista una «mayoría silenciosa» entre los educadores, la verdad es que ese grupo pasa inadvertido ante los discursos de los gremios más combativos. Casali, no obstante, contradice fuertemente este concepto. Asegura que en la Ciudad de Buenos Aires, la mayoría de los docente no para, «lo que pasa es que hacen más ruido los que adhieren».

La educadora sostiene que las huelgas generan desorden social en las familias. «Tampoco le resulta cómodo al docente que tiene que revincularse con la educación de los chicos, después de tantas interrupciones». Opina que antes había más acatamiento pero que a lo largo de los años fue descendiendo mucho. «La pandemia nos sirvió muchísimo para valorar al educador y a querer superarnos. La pandemia revalorizó la educación pública»,

Recordó la importancia de la educación no sólo en el lado educativo sino también social. «Por eso creo que tiene que ser esencial: para evitar todo esto. Para que los chicos puedan venir a la escuela donde se aprende, se forman amigos, y donde uno conserva las habilidades sociales. En una escuela, los chicos comen, se ríen, aprenden, se comuniquen con el otro. Es fundamental para sus vidas».

Siguiendo esta línea de fortalecer la educación cueste lo que cueste, la primaria Lafinur ofrece el programa CATE (Centro de Acompañamiento a las Trayectorias Escolares), un apoyo escolar gratuito que se da todos los sábado de 9 a 12. «Vienen alumno de primarias y secundarias de otros distritos. Incluyo de instituciones privadas», comenta.

Casali aclara que cada docente decide libremente su adhesión a un paro. Incluyo hay gremios que apoyan la presencialidad como SEDUCA, al cual ella pertenece. «La educación tiene que ser continua y permanente. Si no, no sirve. No es lo mismo que puedan venir cinco alumnos que puedan venir diez. La comunidad educativa está muy contenta y agradecen muchísimo nuestra propuesta». Y asegura que su meta «es que los alumnos puedan venir a la escuela para que tengan un futuro». «La virtualidad de la pandemia ya hemos visto que no funcionó. Entonces la única manera de brindar un mejor futuro a nuestros chicos es justamente la presencialidad. Así se aprende».

Para ella acatar o no un paro no es un tema de debate. En su opinión, se necesita una ley urgente ya que es «evidente que los paros no sirven». «Están los resultados. La falta de clases afecta muchísimo el desarrollo educativo de los chicos. Influye en todo. Tenemos chicos de sexto grado que no entienden los textos que leen. Eso es gravísimo», agrega.

Adhesión disparar en CABA

Los gremios docentes con representación en todo el país pararon este jueves en todos los niveles educativos. Es la cuarta medida de fuerza docente nacional desde que asumió Milei (las anteriores tuvieron muy dispar adhesión) y la primera en la que coinciden todos los sindicatos docentes nacionales, que también habían convocado a parar el 9 de mayo, en la huelga general de la CGT.

El cuarto paro en cinco meses. El cuarto paro en cinco meses. Esta vez, la adhesión fue disparar. Una recorrida de Clarín por unas diez instituciones educativas, de varios barrios de CABA, constató que muchos docentes no acataron la medida. En general, los jardines de infantes funcionaron normalmente. En tanto que en primeras y secundarias, las clases dependían de la presencia del docente.

Mientras algunas familias fueron perjudicadas por la medida, otras tuvieron más suerte y sus hijos pudieron ir a la escuela. Carlos, papá de Joaquín, agradeció no estar entre los perjudicados. «Por suerte mi hijo tiene clase porque se presentó la maestra», expresó. Y sobre el paro, sostuvo que entendía el motivo porque la «situación económica es mala» pero que le parecía reprochable volver hacer paro en tan poco tiempo. «Es mucho, el último fue hace un par de semanas. Esto así no va”. Natalia, mamá de Lucas, mostró fastidio ante la nueva medida de fuerza: «Nos complica mucho otro paro. La docente de Lucas no se adhirió, por suerte. Pero tengo amigas que tuvieron que reprogramar todo su día por el paro porque no sabían qué hacer con los chicos”. Natalia.

Entre docentes que apoyan la medida también hay discordia. O por lo menos dudas. Algunos la critican en voz baja. Si bien coinciden con los reclamos detrás del paro, los cuales consideran totalmente justos y legítimos, confiesan que fue muy pronto llamar a otra huelga tan rápido. «Mañana voy a la escuela. Estoy de acuerdo con el paro pero no puedo faltar. Nos descuentan 50 mil pesos. Es mucha plata. Además, me perece qué hay que esperar un poco más para hacer otro paro”, comentó una docente de un importante escuela pública bilingüe.

PS

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