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27 mayo, 2024

AstraZeneca admitió casos de trombosis, pero explican por qué hoy no hay riesgos

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En las últimas horas, y cumplidos ya cuatro años del inicio de la pandemia del coronavirus en el mundo, AstraZeneca reconoció ante tribunales del Reino Unido que su vacuna contra el Covid-19 puede desencadenar el síndrome de trombosis con trombocitopenia (TTS) en casos extremadamente raros.

La noticia -que en realidad es una declaración judicial- se dio en el contexto de una demanda colectiva presentada por quienes afirman haber sufrido efectos adversos graves luego de recibir esa inyección, que fue desarrollada en colaboración con la Universidad de Oxford y que fue una de las primeras en aplicarse en Argentina.

Este juicio británico, que sigue su curso, no pone en duda el consenso científico sobre la vacunación, más allá de las marcas de los laboratorios, como una herramienta clave en la lucha contra el SARS-CoV-2, por su efectividad para reducir las hospitalizaciones y muertes relacionadas a la infección.

Entonces, ¿qué quiere decir que AstraZeneca admitió que su vacuna podría inducir, en casos extremadamente raros, un tipo de trombosis? ¿Puede esa afección ocurrir a futuro? ¿O el efecto adverso posible es inmediato?

El medio británico The Telegraph publicó que acorde a las nuevas investigaciones habría compensaciones de hasta 125 millones de dólares para los demandantes.

Primero, ¿qué admitió AstraZeneca? El laboratorio insiste en que, a pesar de estos riesgos extremadamente bajos de efectos adversos de gravedad, los beneficios concretos de la vacunación superan los efectos secundarios que sólo son posibles.

No es la primera vez que habla de ese lado B de sus inyecciones. En un estudio publicado en 2021 en la revista científica The Lancet, científicos del equipo que desarrolló la vacuna ya habían señalado la existencia de casos muy raros de TTS después de la inmunización.

La vacuna en cuestión -a diferencia, por ejemplo, de la de Pfizer, con tecnología de ARN mensajero, o la rusa Sputnik, que se preparó con adenovirus humanos- es en base a un adenovirus de chimpancé como plataforma. Una vez en el cuerpo, el organismo genera la respuesta inmunitaria a ese antígeno sin causar enfermedad.

En dos dosis, AstraZeneca probó una eficacia de entre el 85% y el 90% contra la enfermedad sintomática.

El laboratorio, siempre según medios británicos, aceptó en un documento legal presentado ante el Tribunal Superior de ese país, que su vacuna «puede, en casos muy raros, causar TTS». Eso se traduce en que puede formar coágulos en la sangre y un bajo recuento de plaquetas.

«Sólo hay ‘potencialidad’ (por el estadío ‘potencial’ del hallazgo), todavía faltan más investigaciones», explica a Clarín Daniela Hozbor, investigadora principal del CONICET en el Laboratorio VacSal del Instituto de Biotecnología y Biología Molecular (IBBM).

«Pero lo que se observó es que había aumento de anticuerpos contra un componente de las plaquetas, y que esto favorecía la agregación y la formación de coágulos de sangre. Se vio en pacientes que habían tenido esta trombosis con trombocitopenia (no en quienes no tuvieron el cuadro)», sigue la experta respecto a cómo, a nivel molecular, se llegó a estos resultados preliminares sobre los efectos adversos de la vacuna.

trombosis A más de tres años del inicio de la vacunación contra el Covid en Argentina, con AstraZeneca siendo la primera de las vacunas por las que se firmó contrato por 22 millones de dosis (aunque llegó después que Sputnik) y una de las más aplicadas, la noticia desde el Reino Unido activa temores atemporales en nuestro país, enfocados en si esa trombosis, aunque infrecuente, podría ocurrir mucho después de haber recibido la inyección.

Para evitar estos temores injustificados, la experta aclara que «en general, los casos reportados (en Argentina) ocurrieron entre los 4 y 10 días después de la vacunación. No vi nada después de ese tiempo, nada que apareciera a largo plazo, si no ya lo hubiésemos detectado».

Estos coágulos, agrega, que pueden aparecer en distintas partes del cuerpo e incluso causar dolencias, tienen tratamiento. Pero Hozbor pide convertir esos temores por síntomas «que rara vez ocurren», en confianza hacia la efectividad, extendida, de la vacunación.

«El beneficio de la vacuna de AstraZeneca es más alto que el riesgo, y la única novedad es que la farmacéutica admite la aparición de efectos adversos graves en casos muy raros«, cierra.

Eduardo López, infectólogo y jefe del Departamento de Medicina del Hospital de Niños Ricardo Gutiérrez, hace aclaraciones más fuertes sobre lo que ahora admitió la compañía.

«Cuando recién se empezó a aplicar AstraZeneca en el mundo, lo primero que se vio es que lo más grave que ocurría era trombosis, y generalmente en mujeres jóvenes, prácticamente no pasaba en adultos mayores. Las trombosis eran lesiones graves, algunas fatales, por eso esta vacuna se dejó de usar muy rápidamente por ese riesgo. En Argentina es una vacuna que llegó con mucho retraso, así que se pusieron algunas dosis, pero infinitamente menos que las que se dieron de Moderna o Sputnik«, distingue López.

AstraZeneca no se usó en Estados Unidos, y la mayoría de los efectos adversos se registraron en Europa.

«Acá tuvo menos impacto porque había dificultades para prepararla en México. Recordemos que esta vacuna en parte se desarrolló en Argentina y en parte en México, pero en ese país hubo problemas con el llenado de las ampollas y los filtros, y tardó mucho en llegar acá. Por eso no somos un foco de efectos adversos de AstraZeneca«, marca.

Respecto a la ventana entre el pinchazo y la «posible» y a la vez «rara» trombosis, López va al punto: «No hay que temer (se dirige a quienes recibieron una dosis de AstraZeneca) porque este efecto adverso, que es absolutamente infrecuente en mujeres fértiles, ocurrió poco después del pinchazo. Esa causa-efecto fue lo que más impactó sobre esta vacuna. Por lo que, si no sucedió en su momento, no sucedería a futuro«.

Los efectos graves de cada vacuna en Argentina

El informe aclaró formalmente que no hay evidencia definitiva de una relación causal, sino que la afección puede estar vinculada con la vacuna. El periodo de análisis comprende desde el inicio de la campaña de vacunación, a fines de diciembre de 2020, hasta el 30 de abril de 2023.

El primer dato a destacar es que sobre un total de 64.010 efectos adversos registrados en todo el país (sobre más de 100 millones de aplicaciones), sólo 3.149 fueron graves. Esto es, 2,7 cada 100 mil dosis suministradas.

El detalle por laboratorio da cuenta de que la mayor diversidad de efectos adversos graves la tuvo la vacuna de AstraZeneca, que acaparó 19 de las 33 enfermedades relevadas. Le sigue en orden la Sputnik V, con 15 afecciones diferentes; Sinopharm, con 10; Pfizer, con 7; y Moderna, con 5. De otras marcas utilizadas en menor volumen no se informaron datos.

El trastorno con mayor incidencia de todos los clasificados se dio con la vacuna de AstraZeneca: fue el síndrome de trombosis, con una tasa de 0,05 cada 100 mil aplicaciones.

Los otros dos síndromes de mayor incidencia para AstraZeneca fueron el de trombocitopenia autoinmunitaria (0,03 cada 100 mil) y el de Guillain-Barré (misma proporción).

La trombocitopenia inmunitaria produce moretones y sangrado producto del bajo nivel de plaquetas, que son las células que ayudan a coagular la sangre. El síndrome de Guillain-Barré ocurre cuando el propio sistema inmunitario daña las neuronas y causa debilidad muscular y a veces parálisis.

AS

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