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13 abril, 2024

Massa y Máximo: cuarenta y ocho horas de interna en el aire y los pedidos de una China voraz

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Subieron, vieron, se asombraron, se acomodaron. El nuevo avión presidencial es un aeronave de lujo comparada con el viejo Tango 01. El ministro de Economía, Sergio Massa, tomó una decisión antes de despegar hacia China junto al diputado Máximo Kirchner; el vicejefe de Gabinete, Juan Manuel Olmos; el titular del Banco Central, Miguel Pesce, y la presidenta de la Cámara de Diputados, entre otros funcionarios de relevancia más, sumados los asistentes personales de cada uno de ellos. La suite presidencial del nuevo jet que reemplazó al célebre Tango 01, un amplio ambiente ubicado en el centro de la aeronave, suite con baño y cama matrimonial, fue cerrada con llave para que ninguno de los pasajeros se tiente y disfrute aquello que por investidura le corresponde usar al Jefe de Estado. No hubo en el viaje crucial al Oriente en busca de dinero y otros acuerdos económicos contra el “clima destituyente”, por usar una jerga K. Al menos no en el aire. Buena parte de la cúpula de la alianza de gobierno antes conocida como Frente de Todos debió entonces elegir donde descansar en otros ambientes de butacas mullidas, o en dos salas de trabajo con los que cuenta el flamante Boeing 757-256.

Desde que la primer comitiva de esta nave despegó desde Buenos Aires a su primera escala en Zaragoza, España, donde repuso combustible, todos los hombres y mujeres que fueron del Presidente hablaron poco, más bien cayeron rendidos al sueño reparador. La política no frenó ya tras el despegue hacia la segunda escala antes de llegar a Shangai, Astana, Kazajistán. Massa, Máximo y Olmos pasaron buena parte de esas horas en el aire para negociar las precandidaturas de la interna brutal que se desató en el peronismo tras la “renuncia” de la vice Cristina Kirchner a postularse a un cargo al que nunca se había postulado de modo oficial. El trío negociador es el mismo que cerró las listas durante las PASO del 2021. A pesar de lo que trascendía en los despachos oficiales de la Argentina, en el nuevo ARG-01 se tramaba otro acuerdo que terminó cayéndose. El gobernador de Buenos Aires, Axel Kiciloff, era el candidato puesto del espacio del PJ para ser candidato único a Presidente. Debería abandonar así su sueño de ser reelecto como mandatario bonaerense. Para competir por ser el sucesor de Axel, el primer acuerdo que se creía confirmado consistía en que diferentes precandidatos disputen una PASO: uno de ellos sería el actual Jefe de Gabinete bonaerense, Martin Insaurralde, que enfrentaría a la referente de la Casa Rosada, Victoria Tolosa Paz con un tercero no del todo ratificado, quizás el hoy ministro del Interior, Eduardo De Pedro.

Las negociaciones sobre los precandidatos a diputados nacionales, provinciales, y senadores nacionales fueron motivo de continúa dinámica.

El plan “Axel Presidente” es el que impulsa el hijo de la vice, el diputado Kirchner, distanciado del bonaerense.

De acuerdo a fuentes oficiales que conocieron la trastienda de esas charlas a treinta y dos mil pies de altura, Massa juró que no quiere o no le es posible en este momento ser el candidato del PJ-K a la Presidencia. Es lo que debe o puede decir. Pero insistió, y en eso habría consenso con Olmos y Máximo, que se deberían evitar las PASO a nivel presidencial para que la caótica política oficial no contamine aun más a la absolutamente frágil situación económica: falta de reservas en el BCRA, súper inflación, recesión, pobreza en aumento.

Faltaba aun para que los primeros tripulantes del avión que adquirió Alberto Fernández para el Estado Nacional llegasen a Shangai, adonde tenían las esperanzas de conseguir el aval chino que les garantice préstamos para mejorar las reservas, un escenario esencial para pelearle a posibles corridas bancarias o a un complejo pero simple reacomodamiento del tipo de cambio generado por los mercados.

Curiosidad muy singular: el ARG-01 despegó de Zaragoza y a las pocas horas entró en espacio aéreo de Rusia, país que cruzó de punta a punta a pesar de que se encuentra en guerra iniciada con Moscú contra Ucrania, lo que produjo que ningún país o potencia de Occidente permitiera volar por ese cielo a sus aviones de línea o, menos aun, a aquellos que llevan entre sus pasajeros a jefes de Estado o funcionarios. Las buenas relaciones con el régimen de Vladimir Putin son un hecho. Sin la autorización del Kremlin el nuevo avión oficial argentino jamás hubiese podido volar como lo hizo por esos rumbos, incluso, sobrevolando Moscú en momentos en que se denunció un ataque de drones contra la capital de la Federación Rusa. Los pasajeros del PJ fueron alertados de que, para evitar peligros, los GPS de la aeronave serían apagados. La vuelta de China también hizo el mismo camino pero en sentido contrario. Putin volvió a autorizar. Esta vez, la escala intermedia antes de llegar a Recife, Brasil, fue la capital de República Checa, Praga, donde el AR-01 se detuvo a cargar nafta para volver a Buenos Aires.

El plan de la interna peronista K que se había bosquejada a la ida hacia China se cayó, o quedó en “stand by”, ya con la comitiva en plenas negociaciones con las autoridades orientales. Allí los funcionarios se enteraron que el gobernador Kiciloff había propuesto que para ir por su reelección su candidata a vice sería quien lo hoy lo acompaña en el mismo cargo, Verónica Magario. La noticia cayó mal, sobre todo a Kirchner hijo. Kiciloff luego se desdijo. La conclusión respecto a la interna que hoy llena de nerviosismo a un PJ que puede llegar a ser derrotado de modo histórico en las elecciones es que solamente hay una certeza: la incertidumbre sobre quiénes serán los postulantes a hacer una campaña muy díficil. La economía sigue siendo un problema.

Máximo Kirchner se había subido a ese avión, el primero en su vida adulta que lo llevaría a un destino individual, por consejo materna y por inquietud propia. Conociendo que en el viaje a China no solo estarían Massa, Olmos, Moreau, si no que también iría la diputada K, Paula Penacca, decidió que era momento para conocer el planeta más allá de la navegación vía web o el relato de otros. Es algo que confesó a algunos de los pasajeros de ese vuelo inaugural en varios sentidos.

Massa sigue firme en intentar dar muestras de trabajo hiperactivo para evitar una catástrofe económica de consecuencias imposibles de mensurar.

Tanto en Shangai como en Beijing tuvo el tratamiento que se le brinda a un Jefe de Estado. Mantuvo mil reuniones con autoridades políticas chinas y empresarios. Logró acuerdos que él considera son importantes, como la renovación del Swap con la República Popular China, es decir, el préstamo de 19 mil millones de dólares para las reservas del BCRA pero en moneda china, yuanes. De ese monto, «cinco mil millones de dólares serían de libre disponibilidad», es decir, podrían ser usados para combatir a la suba del dólar libre. Una vez agotados, se podrían renovar de a cinco mil millones más, pero en cuotas de mil millones. El funcionario, que genera desconcierto y enojo en la Casa Rosada porque se muestra como el gran administrador del Estado, relegando al Presidente a un segundo plano, admitió en la intimidad del viaje que es un logro para él haber concretado ese acuerdo monetario, pero que aun es insuficiente el monto total que necesita la Argentina para navegar por la tormenta cambiaria, por lo menos, hasta fin de año.

“ ¿A qué tasa otorga China este crédito? La cifra es confidencial, de acuerdo a lo informado por el Banco Central. Aun así, funcionarios que aseguraron estar informados de lo sucedido en China afirmaron que el monto sería menor a la tasa que impone la FED de los Estados Unidos, que no presta dinero, pero que sí impone ese número para el mercado norteamericano y, por ende, en parte, mundial.

Los acuerdos firmados por Massa fueron más, y de rubros diversos.

Máximo, mientras el funcionario participaba de la mayoría de esas negociaciones, encabezó otro tipo de actos, como el que mantuvo, en compañía de Moreau, con el presidente de la Asamblea Popular Nacional China, Zhao Leji. Usó traje, sin corbata.

Sí, se trata de una novedad informativa respecto al diputado nacional y presidente del Partido Justicialista de Buenos Aires.

Kirchner también habló en la Universidad Fudan. El rector, Jin Li, le regaló fotos del momento en que su padre recibió en ese mismo lugar el título de “Honoris Causa”.

Kirchner destacó en una exposición oral, en esa casa de altos estudios, sin generar asombro, la vital importancia que se le debe dar a la educación de una Nación en crecimiento. Eso ocurrió en momentos en que su provincia, Santa Cruz, pasa un momento crítico respecto en ese ámbito que él, en Oriente, resaltó como admirable en el lejano oriente.

Además de la renovación del Swap, Massa firmó acuerdos para liberar exportaciones a China de Maíz, sorgo, trigo y carne aviar.

Empresarios de otros rubros, sobre todo de la energía, prometieron invertir en proyecto que empresas chinas ya tienen en el país respecto al litio. Podrían traer más dólares al país.

Y, sobre todo, en el marco Cooperación en el Memorando sobre la Franja y Ruta de la Seda, también rubricó nuevos negocios de empresas orientales vinculados a la renovación de los vagones de la línea de ferrocarril Roca; el financiamiento de la represas Kirchner-Cepernic en Santa Cruz; en parques eólicos en Jujuy; modernización de los trenes del Belgrano Cargas; y de dos financiamientos para plantas de agua potable llamadas “Laferrere” y El Jaguel”. El ministro habría hecho en ese momento un chiste con el funcionario chino con el que acordó ésta última inversión: “Habrá paz en mi casa”, en alusión a que su esposa, Malena Galmarini es la titular del a empresa de Aguas y Saneamiento, AySA.

Galmarini había sido nombrada también, en las negociaciones de la interna del peronismo, como posible candidata a vicegobernadora del oficialismo. Sus objetivos, en realidad, están puestos en recuperar la jefatura de la municipalidad de Tigre.

Entre Kirchner y Massa no faltaron picardías y maledicencias contra el actual Canciller, Santiago Cafiero, ausente en el viaje.

Las internas del Frente del Todo continúan planeta de por medio. Cafiero impulso, como el Presidente, que el actual embajador en Brasil, Daniel Scioli, se precandidato a Presidente disputando una PASO contra un postulante afín al kirchnerismo.

Todo está en el aire.

El acto de Kiciloff antes mencionado trastocó los mapas de arena dibujados por el trío de armadores del PJ en los vuelos entre Buenos Aires y China, ida y vuelta.

Los acuerdos económicos con la República Popular China generaron sospechas en la oposición parlamentaria debido a que podrían esconder cláusulas leoninas para el país.

¿Qué pide la voraz China a cambio del apoyo brindado?

Clarín pudo saber de acuerdo a fuentes del gobierno que los chinos no son directos en sus exigencias pero sí explícitos cuando tienen la ocasión de hacerlo.

La presión china será brutal para conseguir beneficios en aspectos estratégicos fundamentales, entre ellos tres puertos propios en la Argentina.

Muchos de ellos ya habían sido planteados en el pasado.

Esos “pedidos” son éstos: que se vuelva a licitar el control de la Hidrovía, es decir, el control administrativo y económico del río Paraná, por el que pasan casi todas las exportaciones e importaciones del país.

Esa licitación está frenada en la Justicia porque se hizo, pero se consideró que fue amañada. El embajador argentino en China, Sabino Vaca Narvaja, recibió una carta de una empresa del país en el que vive, llamada China Communications Construction Company (CCCC), en la que explicitaban los “beneficios económicos” que obtendría la Argentina si “su excelencia” recordaba el “máximo esfuerzo” que había realizado esa firma para ganar la licitación caída. En una línea esa misiva resume cómo es el lobby chino a cambio de negocios ganados gracias al Estado Nacional: “Influencia política, cooperación multilateral por beneficio compartido y ahorro en divisas para el gobierno argentino”.

Otros acuerdos que firmó Massa están vinculados a la energía eléctrica, en lenguaje no técnico, al mejoramiento de la distribución de la luz en el AMBA para mejorar lo hecho tanto por Edenor, Edesur como por la empresa platense Edelap.

La República China también espera que la Argentina compre los jets de guerra JF-17.

Los orientales también tendrían especial interés en invertir en la central nuclear de Atucha III.

Y en que se abra la licitación para que China pueda competir para brindar el servicio de tecnología celular de 5g.

En esa puja se involucró, como en la gran mayoría de los intereses antes mencionados, el gobierno de los Estados Unidos, que resiste el avance oriental en este aspecto.

Massa logró que se empiece a licitar la tecnología de wi fi vía 6G. Solo empresas de los Estados Unidos cuentan con la sofisticación sobre esa otra pelea tecnológica que dividirá al mundo.

¿Fue una gira exitosa la de Massa y Máximo por China?

“La ampliación del Swap nos sirve porque podemos usar la moneda de china, los yuanes, para el comercio con ese país, lo que nos quita presión sobre las reservas”, explicó un funcionario, que agregó, sincero: “Igual es una pichicata. La plata conseguida, por ahora, no es suficiente”.

Massa llegará a Buenos Aires después de otro largo vuelo y su primera actividad es conectarse con miembros del FMI para intentar conseguir que se liberen 10 mil millones del préstamo con ese organismo multilateral.

Máximo Kirchner declaró en su primera gira internacional que China ayuda a la Argentina “sin ejercer ningún tipo de presión”.

Si realmente lo cree, es como, en realidad, no hubiese viajado al país en el que se inventó la pólvora hace mil doscientos años.

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