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17 junio, 2024

Intimidades de la serie de Fito Páez, que estrena Netflix, en boca de sus protagonistas

Corren los años ’80 en El amor después del amor, la serie sobre Fito Páez que Netflix estrena este miércoles 26. “Fabi, me estoy enamorando de vos”, le confiesa Fito a Fabiana Cantilo en una azotea. “Y yo de usted, Páez”, le responde. Juegan a tocar un teclado imaginario y nace su historia de amor: Fito y Fabi compartirán sus luces y sombras a la par de esa década agitada.

La esencia de las almas, la ausencia del dolor.

Iván Hochman -en la piel de Fito Páez- y Micaela Riera -en la de Fabiana Cantilo- le revelan a Clarín los goces y desafíos que vivieron al protagonizar la serie. Sus ocho episodios recrean con gran producción técnica y hondura dramática, pero a la vez liviandad y ternura, la vida del tecladista y compositor rosarino en los arduos, creativos y liberadores años ’80, tras la dictadura.

“La serie habla de la oscuridad y de la luminosidad necesaria para atravesarla. La vida de Fito Páez fue muy turbulenta y golpeada. Hubo vidas igual de rockeras e intensas, pero menos dolorosas”, dice Iván Hochman, nacido en 1994. Dos años después de que Fito lanzara El amor después del amor: el disco más vendido en la historia de la música popular argentina.

Flaco, alto, morocho, Hochman encarna a Fito en forma certera, pero no imitativa. Lo abarca en sus miradas y su corporalidad. Sus sueños, miedos y dolores. Su talento sin freno dentro y fuera del rock. Y la actriz y modelo Micaela Riera, nacida en 1991, logró una lúcida y aguda interpretación de Fabiana Cantilo. Juntos -Fito y Fabiana, Iván y Micaela- son el alma de El amor después del amor.

“Siento felicidad por haber formado parte de esta serie. Va a ser un antes y un después en las producciones argentinas”, jura Riera. La ficción fue creada por Juan Pablo Kolodziej y producida por él y Mariano Chihade (ambos son socios en Mandarina TV) a la par de Netflix.

Las distintas etapas de la serie

Al Fito de la infancia, en su Rosario natal, lo interpreta Gaspar Offenhenden.

Temporalmente, abarca desde que Fito llegó de Rosario con la Trova Rosarina y Juan Carlos Baglietto. Muestra escenas del gran caudal creativo que cautivó a Charly García para decidir sumarlo como tecladista a la presentación de Clics Modernos (1983) y a la grabación de Piano Bar (1984). Justo allí, Fito conocería a esa inteligente y bella corista de la que se enamoró: Fabiana Cantilo.

-Hochman: Esta serie toca sensibilidades de personas de distintas generaciones. Yo bailaba el disco El amor después del amor cuando era chiquito, en el living de mi casa, con mis viejos. Hay gente que en ese mismo año estaba yendo a ver a Fito a Vélez Sarsfield y hay jóvenes que hoy se encuentran reencontrando a Fito.

“La serie fue un proyecto muy ambicioso: es una producción de época, un musical, una biopic con recreación de personajes y shows nocturnos. Siento orgullo por el trabajo que hizo el elenco. Y el que hicieron los equipos técnicos con las escenografías, los vestuarios, para este increíble viaje de época”, reconoce el Fito de ficción.

Hay un comprometido trabajo de composición en los personajes principales, como el de Hochman.

El amor después del amor ofrece estratégicas escenas de shows y míticas grabaciones de Fito, Charly y compañía. Brinda pinceladas de sus primeros discos solistas: Del 63, de 1984, y Giros, de 1985. Evoca aquel primer encuentro con Luis Alberto Spinetta, en la calle, que derivó en una amistad y en un disco doble clave: La La La, de 1986. Y la exponencial evolución sonora de Fito hasta El amor después del amor.

Pero el objetivo de la serie de Netflix no es hacer sólo una alabanza musical o nostálgica por los hits de Fito Páez. A la par del rockero de los ’80 reaparece el Fito de niño, en Rosario (interpretado por Gaspar Offenhenden), con un dolor fundante: su madre Margarita Ávalos -concertista de piano- había fallecido de un cáncer de hígado cuando él tenía apenas ocho meses.

Fito creció con esa ausencia, en medio de los estudios de piano y todos los discos que le hizo escuchar su padre, Rodolfo Páez, un empleado público y gran melómano, y al que interpreta Campi, en un registro de absoluta seriedad, inolvidable. Su aceptación y su partida también serán determinantes para el Fito adulto.

Fabi, Charly y Fito: una escena deliciosa. Del rock nacional y de la serie también.

De vuelta en los ’80, la serie atravesará el episodio más doloroso de su vida: el brutal asesinato en 1986 de su abuela Delma Zulema Ramírez de Páez, de su tía abuela Josefa Páez -quienes lo habían criado-, junto a Fermina Godoy, la empleada, que estaba embarazada.

Fito estaba de gira en Río de Janeiro e hizo catarsis con whisky, pastillas y el mobiliario de la habitación del hotel. La condensación de una época de excesos múltiples, que la serie no esconde.

Las vicisitudes policiales del caso también tendrán su eje en El amor después del amor y serán gravitantes, incluso, en lo creativo.

Fito en uno de los peores momentos de su vida: el asesinato de su abuela y su tía.

Las luces y sombras sin medias tintas

-Hochman: Fito atravesó su mayor oscuridad con mucha luz, con mucho cariño, rodeándose de personas hermosas que lo sostuvieron. Y la música fue canalizadora de su dolor, de su angustia y de sus miedos. La música fue un cable a tierra para Fito y lo sostuvo siempre.

-Riera: Fabi también tuvo una vida agitada y de mucha oscuridad. Pero volvió a salir a flote constantemente. Hoy veo a Fabi, una persona tan luminosa y tan libre, y siento mucho orgullo por ella. Porque sé todo lo que vivió.

-¿Qué les dijeron los verdaderos Fito Páez y Fabiana Cantilo?

-Hochman: Mica y yo tuvimos interacciones con Fito y con Fabi en momentos clave. A mí Fito me dijo algo sobre el pelo: “Yo en los shows con Charly García necesitaba ser visto, estaba muy desesperado y quería llamar la atención”. También hablamos sobre sus manos, su forma de tocar el piano, y eso configuró mi propio vínculo con el piano en la serie.

Fito en el Luna Park. No tardó en llenarse ese estadio.

-Riera: Con Fabiana tuve un encuentro largo, de seis horas. Ella me contó absolutamente todo. Sentí la libertad de ella de dejarme crear, pero, siempre que necesité, levanté el teléfono y la llamé para preguntarle cosas. Fabi fue un amor conmigo.

-Si tuvieran que elegir un momento clave para ustedes, juntos, en la serie, ¿cuál sería?

-Riera: Para mí una escena en la calle, cuando me subo en los hombros de Fito. De repente Fabiana está muy contenta, luego se enoja, se sube a un taxi y empieza a hablar sola. Eso para mí es muy Fabi, dentro también del vínculo que tenía con Fito. Para mí es la representación exacta.

-Hochman: Yo elijo el plano secuencia con que se narra la presentación del disco Giros, en el Luna Park del 6 de diciembre de 1985. Es de mis escenas y tomas preferidas.

Fito y Fabi tocando su mejor melodía en un teclado imaginario.

Describe: “Fabiana llega tarde al Luna y después reaparece cambiada, lista para cantar. Mágicamente siempre está. Antes de salir a escena, Fabi frena a Fito, le pinta los labios y le da un beso. Para mí ese gesto es como decirle: ‘Mirá, Fito, nos está pasando todo esto, que es una locura, pero te doy esta alegría'”.

El aura de los años ‘80 y quién es quién

En sintonía con estos tiempos de fanatismo retro por los ‘80, la serie logra retratar a la perfección esa década. No sólo por los peinados, la ambientación o el diseño de producción. Hay también una gama de tonos rojos, verdes y amarillos muy propia de la atmósfera ochentosa.

El amor de los ’90: Cecilia Roth (Daryna Butryk) y Fito, una historia que comenzó en Punta del Este.

Al Charly García de los años ’80 lo interpreta Andy Chango, en un registro comprometido, aunque algo caricaturesco (sobre todo en la voz), pero que no atenúa la potencia de su encuentro con Fito.

A Luis Alberto Spinetta lo compone Julián Kartún. Sus peinados y movimientos son exactos y, aunque no se le parece, imita muy bien su voz. Y a Juan Carlos Baglietto lo interpreta -o refleja- su propio hijo, Joaquín Baglietto.

Diversos actores recrean a los artistas y bandas clave de los ’80: Virus, Los Twist, Don Cornelio y la Zona, Andrés Calamaro, Sandra y Celeste, Fabián Gallardo, Alejandro Urdapilleta, Tweety González, Batato Barea y muchas sorpresas. Como los fragmentos y citas de canciones: habrá que poner pausa a cada momento, durante los ocho episodios, para no perderse cada sutil o emotiva referencia.

Ya cuando Fito y Fabi estén separados aparecerá el otro gran amor del rosarino: la actriz Cecilia Roth.

Aquí la encarna la rubia Daryna Butryk, también en escenas de gran química, en Buenos Aires o en Punta del Este, como antesala de esa obra magna -dedicada a Roth- que será el disco El amor después del amor, del 1992. Justo del que el año pasado se cumplieron treinta años, en medio de grandes celebraciones.

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