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Rawson
24 mayo, 2024

Bancos extranjeros advierten que la inflación anual puede llegar a 150%

Las principales entidades de inversión circularon informes muy críticos sobre la evolución de la economía. Recesión y más suba de precios.

Los grandes bancos de inversión manejan expectativas negativas para el país, tanto para este año como para el próximo. JP Morgan ve los precios subiendo al 122% durante 2023, con un repunte hacia 2024, en que llegarían a 150%. BNP Paribas estima que la inflación será del 135% durante este año, y no descarta que el Gobierno llegue a una inflación mensual de dos dígitos, es decir más del 10%.

“La credibilidad de las políticas es débil y hay pérdidas del control monetario, con riesgos para los precios”, juzga Goldman Sachs, que no usó proyecciones propias de inflación en un informe que circuló entre empresas y el mercado, sino que se basó en los datos de las encuestas del Banco Central con economistas, que ubican el IPC yendo al 120% anual.

La caída de la economía, con una contracción en pleno año electoral, es una coincidencia de los bancos de inversión internacionales. Con distintas palabras, ven “deterioro” en distintas variables: el frente fiscal, monetario, los precios y salarios.

Las reservas internacionales se “están agotando”, advierten, mientras marcan que las políticas del Gobierno para contener los precios tampoco arrojan resultados positivos.

La brecha cambiaria entre el dólar oficial y los paralelos, que volvió a superar el 100%, es motivo de preocupación, de una economía que describen como “frágil”.

Los analistas financieros internacionales no soslayan el impacto de la sequía. Observan el endurecimiento de los controles a las importaciones, pero no creen que eso sea solución para los desequilibrios macroeconómicos. Según JP Morgan, aumenta “la posibilidad de un golpe financiero más significativo antes del ciclo electoral”. Llega a esa descripción, porque observa que al Gobierno se le agotan las opciones para encontrarle una salida a la fragilidad actual. 

“La relación entre los pasivos del Banco Central y las reservas internacionales y la relación entre los pasivos remunerados y los no remunerados ha empeorado”, observan.

En los informes, se detallan otros motivos que generan preocupación. El dólar soja 3, que premia a los exportadores con una liquidación a $ 300, superior a la del tipo de cambio oficial (a $ 215) generará una “emisión monetaria”, que rondaría el 0,7% del PBI.

Los bancos observan “deterioro del balance externo debido a la sequía y las distorsiones derivadas de múltiples tipos de cambio”. Ven como inevitable que haya más restricciones a las importaciones. Y que estas firmas se defiendan aumentando los precios de los productos que ya poseen, frente al temor de no poder establecer el valor de reposición de los mismos.

El cumplimiento de las metas con el FMI, como la acumulación de reservas o la baja del déficit fiscal, suena como imposible según los bancos con sede extranjera. Según sus estimaciones, el costo cuasi fiscal irá al 7,5% del PBI, mientras que el déficit fiscal superará el 12%. Al FMI se le prometió que ese indicador andaría cerca del 8%.

En los mercados internacionales suele haber aversión hacia los déficit fiscales en economías emergentes, por su incapacidad para poder financiarse. Diferente es cuando esa política es tomada por economías grandes y sólidas (Estados Unidos, Japón, la mayoría de los miembros de la Unión Europea) ya que cuentan con monedas que pueden resistir corridas bancarias.

La preocupación es porque “el Tesoro sigue dependiendo del financiamiento del Banco Central (BCRA)”. Observan que esa asistencia será del 4,6% del PBI.

Aunque la Bolsa local registró baja, los papeles de empresas argentinas (como YPF) registraron alzas en dólares. Lo mismo sucedió con otras energéticas. Las acciones de los bancos, en cambio, resultaron menos favorecidas.

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